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Terres de l’Ebre: paisaje, cultura y sabor

Las Terres de l’Ebre están situadas en la zona más meridional de Cataluña. Reciben el nombre por el río Ebro que las baña y alimenta, dejando a su paso un territorio de gran riqueza natural, con dos parques naturales, playas para todos los gustos, montañas salvajes y pueblos llenos de encanto.

Más hacia el interior encontramos grandes extensiones dedicadas al cultivo de los cítricos, campos de viñas y olivos milenarios que están presentes en las Tierras del Ebro desde tiempos inmemorables y de las cuales se produce aceite de oliva virgen y gran variedad de vinos de reconocido prestigio.

Lejos de las aglomeraciones y de los circuitos turísticos convencionales, te encuentras un territorio que ha cautivado a todo tipo de civilizaciones: los íberos, los romanos, los árabes, los judíos y los cristianos… El paso de todas estas culturas ha dejado un importante legado que se hace notar en las tradiciones populares, los monumentos, el habla y, también, en el carácter de la gente.

1. Naturaleza en las Terres de l’Ebre
La naturaleza de las tierras que baña el río Ebro es tan diversa como fascinante. Estos son algunos de los espacios ineludibles:

Parque Natural del Delta del Ebro
Con 7.736 ha este es el espacio húmedo más extenso de toda Cataluña, en el que se desarrolla un ecosistema único, aunque lo que mejor se conocen son aves. Un lugar de cambio constante, tanto natural como culturalmente, imprescindible para visitar.

Parque Natural de Els Ports
Otro gran espacio en estas tierras, que nada tienen que ver con el Delta. Refugio de muchas especies animales y vegetales, está ubicado en las montañas dels Ports. Los dominios del macizo alcanzan territorios de Aragón y de la Comunidad Valenciana.

Las playas y el litoral
Calas entre acantilados en la zona norte, espaciosas, turquesas y doradas en la zona sur. Recorrida por antiguos caminos como el GR-92 (el sendero del Mediterráneo), la costa de las Terres de l’Ebre sorprende a todos.

2. Turismo activo y el río Ebro
Los espacios naturales de las Terres de l’Ebre no son sólo lugares de contemplación. También son auténticos lugares de ocio para acabar con la rutina y participar activamente del entorno.

Turismo ornitológico
El BirdWatching en las Terres de l’Ebre es fascinante, como lo son las aves que sobrevuelan su territorio. Vistosos flamencos, abejuracos, limícolas o buitres, entre otras aves, dominan la zona. Un destino de lujo para el auténtico BirdWatcher.

Senderismo y cicloturismo
Caminar entre montañas o humedales. Descubrir un territorio lentamente, con todo el despliegue cromático y sonoro de su naturaleza. Los senderistas cuentan con espacios como los Ports, del Delta del Ebro o de la Sierra del Montsià y los acantilados costeros. Para los que disfrutan de los paseos en bicicleta, los caminos rurales entre campos de arroz, los senderos del Delta del Ebro o la Vía Verde de la Terra Alta y el Baix Ebre son especialmente atractivos.

Navegación fluvial
Desde Riba-roja d’Ebre hasta la desembocadura del río queda comprendido un espacio de aproximadamente 125 km navegables desde el que descubrir las maravillas naturales del cauce del río. En kayak, piragua o también a bordo de un pequeño crucero desde Ascó a Amposta, la navegación fluvial en las Terres de l’Ebre abre un nuevo mundo de posibilidades a los viajeros.

3. El patrimonio cultural y gastronomía
A medida que el río Ebro ha ido posando sedimentos para formar el Delta, los habitantes de las Terres de l’Ebre también ha ido conformando un patrimonio, material e inmaterial, único a lo largo de toda su historia. Una parte fundamental de su cultura es, también, la buena mesa. En las Terres de l’Ebre encontramos productos de calidad y unas recetas deliciosas que transmiten aquellas emociones que los monumentos o el paisaje no son capaces de mostrar al viajero.

Rutas históricas
Los romanos y musulmanes, y después los cristianos, configuraron la riqueza cultural con que hoy cuentan las comarcas ebrenses, con escenarios como Ulldecona, Freginals o Tivissa con sus pinturas prehistóricas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En las fortalezas templarias de Tortosa o Miravet, los escenarios de la Batalla del Ebro durante la Guerra Civil Española o incluso poblados íberos como el de Tivissa o Alcanar.

Recreaciones y fiestas
También los habitantes de estas tierras organizan anualmente recreaciones y fiestas de interés como la del Renacimiento en Tortosa, el Mercado Ibérico de Alcanar, las fiestas medievales de Batea o la Pasión de Ulldecona, para promover, conocer y disfrutar de la historia.

Productos únicos y jornadas gastronómicas
El arroz de las Terres de l’Ebre y su aceite de oliva, el pescado y el marisco, los melocotones, las naranjas o las alcachofas, este vino mediterráneo con Denominación de Origen (Terra Alta) y hasta la miel. Esta riqueza gastronómica se ve reflejada en las fiestas del Vino y de la Clotxa, la fiesta de la Miel celebrada en Perelló y Arnes, la fiesta de la Vendimia en Corbera d’Ebre. Durante las Jornadas Gastronómicas del Arroz, del Recapte o del Aceite de Oliva, los restaurantes de la zona despliegan sus mejores armas: los colores, los sabores y los olores.

Terres de l’Ebre: paisaje, cultura y sabor